jueves, marzo 31

Ese ruidito


Ay, hace ese ruidito con la nariz, no es que me moleste, porque no, no me molesta pero es ese ruidito así como soplido de hoja de árbol. Flautilla floral. No me molesta, no es eso. Es que no sabía que silbara, no le pega. Me gusta que esté aquí. Podría roncar, es verdad, podría roncar, no, por eso no me quejo, que silbe. ¿Y si le tapo la nariz?, ¿se despertaría o llegaría a matarlo estando dormido?, no sé, tiene pinta de despertarse a la mínima o igual no.
―¿Rafa…?, ¿estás dormido…?
Está dormido.
Buffff… jo, qué rollo, ¿qué hora serán? Tengo que llamar a Silvi, joder, y a mi madre, la tengo que llamar, hace una semana, no, no, me llamó ella el martes pasado, pues…bufff, casi diez días. ¿Qué hora serán?
―¿Rafa…?
Me gusta, si no me importa y el silbido tampoco, pero yo me hubiera ido a mi casa, si fuera él me hubiera ido a mi casa después. ¿Por qué se ha quedado? Ahora ya no silba, uy, ya no silba, ¿a ver si se ha muerto? ¿Y si me muero yo?, ¿y si me muero en Madrid?, ¿cómo me llevarían a Bilbao?, ¿en avión?, ¿en coche, en plan Guantanamera? Ay, qué calor, me cago en el Nórdico de las pelotas, no hay término medio. ¿Y si se muere mi padre?, ¿y mi madre?, ¿y si se muere Zapatero? Me apetece un Brooklyn Roll del Vips.
―¿Rafa…?
Se ha muerto.
―¿Rafa…?
Bufff… ¿Por qué no se ha ido a su casa? Me encanta, jo, me encanta pero necesito dormir, ¿qué hora serán?, ¿las cuatro?, no, miró el reloj justo antes de meternos en la cama, ¿y qué hora eran…?, la una y pico, sí, ¿o las dos?, bueno, no sé, qué más da, ¡quiero dormir!, ¡quiero un Brooklyn Roll!, ¡vete a tu cama! Uy, vuelve a silbar, ¿a ver?, ya no, ah, sí, ahora sí, piiiiiiiiiiii, es como si tuviera un moquillo atascado, piiiiiiiiiii, hace así como piiiiiiiiiiii, qué sexy. Me tiraría a Ernesto Sevilla y a Luis Piedrahita, me tiraría a… Quim Gutiérrez y a… a… Raúl Arévalo, no, a ése no, bueno, sí, sí, sí, me lo tiraría, ¡ja!, ¡y a Gael García!, a ése el que más y, bueno, a Diego Luna también, a los dos, sí, ¡a los dos a la vez! Ay, qué calor, mañana quito el Nórdico y pongo la manta ya… ¿Qué hora serán? No tengo azúcar, jo, ni huevos, mañana tengo que ir. ¿A cuántas tías se habrá tirado éste?, ¿diez?, ¿veinte?, no, son muchas. Quince y conmigo dieciséis, qué feo dieciséis, no me gusta. Actimel. Que no se me olviden tampoco los Actimel, mañana tengo que ir. La veintitrés, sí, ser la veintitrés es bonito, número dulce. Veintitrés.
―¿Rafa…?
One, two, three, bat, bi, hiru, lau, bost, six, seven… ba, jiu, shí, shí yi, shí er, shí san, shí sì, quinze, seize, dix-sept, dix-huit, caca, culo, pedo, pis, qué asco de francés, ¿se habrá casado?, él no hacía ese ruidito con la nariz, no, él no… ―¿Rafa…? Jo…
Vete a tu cama…, pero si la tienes dos pisos más abajo, ¡qué calor!, ¡qué agobio!, ¡necesito dormir!, ¡vete a tu cama! Jo, jo, jooôôÔÔOO...
―¡VETE!
―¿Eh?, ¿eh?, ¿Elvi? ¿Elvi…?
No te muevas, no te muevas. Te has pasado, te va a tomar por loca, no te muevas, menudo grito le has metido, te has pasado.
―¿Elvi, duermes…?
No te muevas. Dormida, así, dormida. Te aguantas con el calor, sin el Brooklyn Roll y con el ruidito, te aguantas porque es lo que siempre has querido. Te aguantas.

2 comentarios:

Mai dijo...

Jajaj, joe Elvira, y tanto que el siguiente cuento era de miedo, pero para Rafa!!!, jajajaaj,estas loquisima!!! Asi me gusta, muchos cuento seguidos!! mua

Elvira Rebollo dijo...

Te dije o no te dije que iba a escribir sobre fantasmas?? jajjaja!! Un beso, amor!! Muaaa!!