domingo, julio 21

¿Bendita soledad?

 
Agosto de Javier Avi

El espacio.
El espacio es la extensión que contiene toda materia existente. ¿Qué significa esto? Que yo soy muy materia con mucha extensión. Es decir, no te acerques si no es estrictamente necesario. Los besos están sobrevalorados y los abrazos creo que deberían ser denunciables. A los que me llaman huraña les explico, mientras les pido que se alejen un poco, que es una simple cuestión de espacio.

Es verano, Madrid, 03:45 de la mañana, duermo, hace calor, mucho calor, mucho más calor. Oigo un plof que me despierta. Alargo la mano y Joan no está a mi lado, me asomo al borde de la cama y lo veo en el suelo.
¿Qué haces ahí...? —pregunto.
Aquí se está más fresquito...
Ya...
Y con una inevitable sonrisa me tumbo en mitad de la cama con los brazos y piernas extendidas. Sí, es toda mía, ¡toda mía! Y en mi cabeza retumba una carcajada malvada.

El miedo a la soledad.
El miedo a la soledad debe ser eso que la gente siente y que nunca he terminado de entender.
Esplendor en la soledad.
Esplendor en la soledad debe ser eso que yo siento y que nunca la gente ha terminado de entender.

Verano también, Madrid, 19:15 de la tarde, hablando con mi madre por teléfono, no hace tanto calor pero me arde la cabeza.
... que no, mamá, que no nos vamos a separar, solo que Joan... ¡No!... Carmina, ya... Pues si le ha salido curro en Barcelona, ¿qué quieres que haga yo?... No, cerró la granja de caracoles... ¿Pero quién es Carmina? Por favor, mamá, tengamos una única conversación... Ya... Sí, la crisis... No, no paso miedo sola en casa... Sí, siempre cierro la puerta... ¡A ver!, ¿qué hago yo allí?, ¡Joan no va a tener ni un minuto libre!, ¿sabes lo que se tarda en pintar toda la fachada de un bar?, ¡solo tiene tres semanas!... No, mamá, yo no le puedo ayudar... ¡Pues porque no sé pintar!... Colorear tampoco... Que no, que no nos vamos a separar... No, tampoco voy a subir a Bilbao... ¡Porque no!... ¿Quién?... Ya, se le escapó a Carmina, ya... ¿Castrado?... Ah... Ya... Ya... ¡Pues porque tengo muchas cosas que hacer en Madrid!... ¡¿Pero quién coño es Carmina?!

Manipulación.
Manipulación es aquello que niego hacer cada vez que utilizo la expresión “hay que” o “si no quieres no”.

Sigue siendo verano, Madrid, 21:30 de la noche, Joan y yo tumbados en el sofá ante la televisión, pegados por el calor. Alargo un piececillo que toca el suelo.
Ay... qué gusto... —digo.
¿El qué?
No, nada, el suelo, que está fresquito, muy fresquito...
Joan lo toca con la mano. Coge un cojín y plof. Estiro las piernas y sonrío. ¡JA-JA-JA...
Oye, nena.
¿Qué?
Que al final el Miquel me ha llamado, que se lo ha pensado y que no va a chapar el bar en agosto, así que el mural se lo pinto en septiembre. Por eso creo que me voy a quedar todo el mes, bueno, si no quieres no.
Enciende un cigarro y sonriendo acaricia al gato. Un momento, ¿de quién es ese gato? ¡De Carmina, hija!

2 comentarios:

Miss Hurry dijo...

Jijiji, como siempre, me encanta.

Elvira Rebollo dijo...

Gracias, Miss Hurry! Y aunque no me gusten, te mando un beso de los grandes: MMMMUUAAAA!!!!!